Pakistán se ha posicionado como un posible mediador entre Estados Unidos e Irán, ofreciéndose a facilitar conversaciones diplomáticas mientras las tensiones entre Washington y Teherán continúan fluctuando en medio de señales contradictorias de ambos lados. La propuesta llega en un momento crítico cuando la estabilidad regional pende de un hilo tras las recientes escaladas en Oriente Medio.