El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, despidió a su jefe de gabinete, Ziv Agmon, tras filtrarse comentarios racistas dirigidos a judíos de origen marroquí y a miembros de su círculo más cercano.
Agmon, quien ejercía como jefe de gabinete interino y portavoz, generó una ola de indignación tras supuestamente referirse en conversaciones privadas a judíos de origen marroquí como 'babuinos'. Las declaraciones filtradas también incluían comentarios despectivos sobre la esposa e hijo de Netanyahu, así como sobre miembros del partido gobernante Likud.
Ziv Agmon dejará su cargo en los próximos días, una vez que su sucesor, Ido Norden, asuma el puesto
Benjamin Netanyahu — publicación en X
El despido marcó un giro dramático para Netanyahu. Menos de dos horas antes de anunciar la salida de Agmon, el canal oficial de Telegram del partido Likud citó al primer ministro expresando su deseo de mantener a Agmon en el cargo por 'estabilidad y continuidad'.
El reemplazo elegido por Netanyahu, Ido Norden, llega con sus propias polémicas. Periodistas israelíes revelaron que Norden creó cuentas falsas en redes sociales para promocionar su libro sobre el 'Estado profundo' de Israel, en el que atribuye el fracaso del país para prevenir el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 a fuerzas institucionales ocultas.
Los medios turcos enfatizan el carácter racista de los comentarios y el patrón de escándalos que afectan a la administración de Netanyahu. La cobertura destaca la disfunción interna israelí y las fallas morales, alineándose con la cada vez más tensa relación de Turquía con Israel por sus políticas en Gaza.
La cobertura pakistaní presenta el escándalo como parte de los problemas administrativos continuos de Netanyahu sin comentarios editoriales. El enfoque se centra en la inestabilidad institucional más que en juicios morales, reflejando la posición compleja de Pakistán, que critica las políticas israelíes pero mantiene distancia diplomática.
Los medios alemanes enmarcan el incidente como evidencia de problemas más profundos en el liderazgo de Netanyahu, destacando el carácter racista de los comentarios. La cobertura refleja la sensibilidad particular de Alemania ante el antisemitismo y el racismo, al tiempo que mantiene su postura crítica hacia el estilo de gobierno de Netanyahu.
Norden preside el Foro de Funcionarios Superiores, un think tank de derecha que aboga por la diversidad ideológica dentro del sector público israelí. El abogado y economista aún debe superar una evaluación de seguridad por parte del Shin Bet, el servicio de inteligencia interno, antes de asumir su cargo.
El cambio de personal refleja una inestabilidad más profunda en la administración de Netanyahu. Su círculo íntimo enfrenta un creciente escrutinio por múltiples escándalos, incluido el caso 'Qatargate', donde excolaboradores habrían aceptado dinero de Catar para mejorar la imagen del país del Golfo durante el conflicto actual.
La policía interrogó recientemente a Tzachi Braverman, aliado cercano de Netanyahu y designado como futuro embajador de Israel en Londres, por presunta interferencia en una investigación sobre filtraciones relacionada con la guerra en Gaza. El interrogatorio subraya cómo los problemas legales siguen afectando a los asesores más cercanos del primer ministro.
Los comentarios racistas de Agmon hirieron especialmente a la comunidad judía mizraí de Israel, descendientes de judíos de países de Oriente Medio y el norte de África que sufrieron discriminación en las primeras décadas del Estado. Los judíos marroquíes representan una de las comunidades étnicas más grandes de Israel, con muchos ocupando puestos destacados en política, negocios y sociedad.
El momento resulta especialmente incómodo, ya que Netanyahu navega múltiples presiones tanto a nivel nacional como internacional. Su gobierno enfrenta protestas continuas por las reformas judiciales, críticas internacionales por el manejo de la guerra en Gaza y crecientes tensiones dentro de su propia coalición.
Queda por ver si Norden podrá brindar la estabilidad que Netanyahu busca. Sus teorías conspirativas sobre sabotajes institucionales y su uso de tácticas engañosas en línea generan dudas sobre su idoneidad para un cargo que requiere confianza pública y sensibilidad diplomática.