Benín concluyó el domingo la votación en unas elecciones presidenciales en las que el ministro de Finanzas, Romuald Wadagni, parece posicionado para suceder a Patrice Talon, quien abandonó el cargo tras cumplir dos mandatos de cinco años desde 2016.
Casi ocho millones de votantes estaban habilitados para elegir entre Wadagni, de 49 años, candidato de la coalición gobernante, y Paul Hounkpe, figura de la oposición y exministro de Cultura. Las mesas electorales cerraron a las 16:00 hora local, con resultados provisionales esperados para el martes.
La elección se desarrolla apenas cuatro meses después de un fallido intento de golpe de Estado militar en diciembre, presentando una oportunidad para la continuidad democrática en una región donde varios países vecinos están bajo gobiernos militares. Burkina Faso, Níger y Malí están gobernados por juntas tras recientes golpes de Estado.
Lo mejor está por venir para Benín. Mi deseo es ver un Benín grande y poderoso en el que todos encuentren su lugar
Patrice Talon, presidente saliente — Al Jazeera
Wadagni, que habla inglés con fluidez tras años como tecnócrata en Estados Unidos, es reconocido como el arquitecto de la estabilidad fiscal de Benín durante la era Talon. El PIB del país se duplicó en la última década, acompañado de numerosos proyectos de infraestructura, aunque persisten brechas de riqueza.
France 24 enmarca la elección como un proceso de sucesión sencillo, destacando las credenciales tecnocráticas de Wadagni y sus logros económicos bajo Talon. La perspectiva francesa se centra en la continuidad institucional y las normas democráticas, reflejando el interés de Francia en una gobernanza estable en su antigua esfera de influencia colonial.