Las fuerzas militares israelíes llevaron a cabo una serie de ataques coordinados contra objetivos iraníes durante la noche, marcando una escalada significativa en las tensiones regionales en curso entre ambos países. Los ataques provocaron cortes de energía generalizados en Teherán y varias otras ciudades iraníes, según informes locales y agencias de monitoreo internacional.

Los ataques, que funcionarios israelíes describieron como una respuesta a recientes provocaciones iraníes, apuntaron a lo que fuentes militares caracterizaron como infraestructura estratégica e instalaciones militares. Las autoridades iraníes confirmaron que varios lugares fueron alcanzados, aunque cuestionaron la magnitud de los daños reclamados por las fuerzas israelíes.