Los Estados Unidos e Irán acordaron una tregua de dos semanas el martes por la noche, evitando una escalada militar apenas 90 minutos antes del plazo del presidente Donald Trump para lanzar ataques masivos contra infraestructura civil iraní.
El acuerdo negociado por Pakistán pausa un conflicto de seis semanas que ha dejado miles de muertos y desencadenado una crisis energética global. En su centro se encuentra la reapertura del Estrecho de Ormuz, por el que pasa aproximadamente el 20 por ciento del petróleo y gas del mundo.
Solicitaron que pospusiera la fuerza destructiva que se enviaría esta noche a Irán, y a condición de que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA Y SEGURA del Estrecho de Ormuz, accedo a suspender los bombardeos y ataques contra Irán por un período de dos semanas
Donald Trump, presidente de EE.UU. — Radio Free Europe
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó que Teherán permitirá el paso seguro de embarcaciones durante la tregua, coordinado con las fuerzas armadas iraníes. Según medios iraníes, Irán y Omán planean cobrar tarifas de tránsito destinadas a la reconstrucción.
Ambas partes se adjudicaron la victoria. Trump afirmó que EE.UU. ya había "cumplido y superado todos los objetivos militares", mientras que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán declaró que "casi todos los objetivos de la guerra han sido alcanzados".
Enmarca la tregua como un éxito diplomático de último momento, destacando la naturaleza precaria del acuerdo. Resalta análisis de expertos que cuestionan la sostenibilidad del pacto y el cumplimiento de Irán con las condiciones de acceso marítimo.