Las tensiones geopolíticas se están intensificando mientras China y Estados Unidos intensifican su enfoque estratégico en Pakistán, generando preocupación entre observadores internacionales sobre el potencial de un conflicto global incremental. La nación del sur asiático se ha convertido en un campo de batalla crítico por la influencia entre las dos superpotencias, con ambos países considerando a Pakistán como esencial para sus ambiciones regionales.