Benín celebró su elección presidencial el domingo con solo dos candidatos compitiendo para suceder a Patrice Talon tras una década en el poder. Romuald Wadagni, ministro de Finanzas y representante de la coalición gobernante, se enfrentó a Paul Hounkpe, del pequeño partido de oposición FCBE, en un concurso marcado por la ausencia de voces opositoras importantes.
Los Demócratas, el principal partido de oposición de Benín, no pudo presentar un candidato tras no lograr suficientes respaldos parlamentarios. El partido perdió todos sus escaños en las elecciones legislativas de enero, que ocurrieron un mes después de que las autoridades frustraran un intento de golpe contra Talon.
La votación transcurrió con calma en todo el país, con las mesas electorales en Cotonú abriendo según lo programado. La participación pareció variable en la capital económica, con algunos centros mostrando una asistencia modesta a pesar de la confianza del partido gobernante en la participación rural. En 2021, la participación oficial alcanzó el 50 por ciento.
Los votantes expresaron sentimientos encontrados, desde entusiasmo por la continuidad hasta frustración por el campo limitado. Algunos emitieron votos de protesta, reflejando su descontento con lo que consideraron una elección insuficientemente competitiva.
El reducido número de candidatos refleja cambios más amplios en el panorama político de Benín bajo la administración de Talon. Las reformas electorales de 2024 duplicaron el umbral para la representación parlamentaria, pasando del 10 al 20 por ciento de los votos en los distritos, lo que efectivamente redujo la participación política.
RFI enfatiza la erosión sistemática del espacio democrático bajo Talon, destacando las restricciones a las libertades civiles y las barreras electorales que limitan la competencia genuina. Como antigua potencia colonial con intereses continuos en la estabilidad de África Occidental, Francia enmarca esto como un retroceso democrático preocupante en su esfera de influencia.