Las fuerzas rusas lanzaron 141 drones de ataque contra Ucrania durante la noche, matando a tres civiles, entre ellos a una madre y su hija de dos años y medio en Odesa. El ataque marcó una de las mayores oleadas de drones en una sola noche en los últimos meses.
El ataque más mortífero impactó un complejo de apartamentos residenciales en Odesa, donde murieron una mujer de 30 años, su hija pequeña y una mujer de 53 años. Quince personas resultaron heridas, 13 de las cuales requirieron hospitalización, incluyendo a una mujer embarazada, un niño de siete meses y una niña de dos años.
Por la mañana, dos pacientes seguían en estado grave: uno en neurocirugía y otro en una unidad de cuidados intensivos por quemaduras. Otros ocho se encontraban en estado moderado, entre ellos niños y adolescentes.
Se vieron afectadas viviendas, infraestructuras críticas y edificios administrativos. Las labores de rescate continúan y podría haber personas bajo los escombros.
Oleh Kiper, jefe de la Administración Militar del Óblast de Odesa — Tagesschau
Los daños se extendieron por dos distritos de Odesa. En el distrito de Prymorskyy, resultaron afectados el complejo de apartamentos y siete viviendas privadas. En el distrito de Kyivskyi, hubo daños en un edificio de apartamentos, cinco viviendas, una tienda, un jardín de infancia privado y 27 coches aparcados.
Destaca el objetivo deliberado de infraestructuras civiles y zonas residenciales, enmarcando los ataques como parte de una campaña sistemática de Rusia contra civiles ucranianos. Resalta la vulnerabilidad de niños y familias mientras documenta los extensos daños a instalaciones civiles.